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TerrorLa futura difunta, de Richard MathesonEl hombrecillo abrió la puerta y entró; fuera quedó la deslumbradora luz del sol. Aquel hombrecillo larguirucho, de aspecto simple y ralo cabello
ClásicosLa estrella sobre el bosque, de Stefan ZweigUn día, cuando el diligente y apuesto camarero François se inclinó sobre el hombro de la bella condesa polaca Ostrovska, sucedió algo extraño.
ContemporáneosEl corazón del parque, de Flannery O’ConnorEnoch Emery supo al despertarse que ese día llegaría la persona a quien podría mostrárselo. Se lo decía su propia sangre. Tenía sangre
OrientalLa oruga, de Edogawa RampoTokiko se despidió, salió del edificio principal y mientras oscurecía atravesó el amplio jardín, descuidado por completo y cubierto de maleza, camino de
LatinoamericanosEchando a perder, de Rubem FonsecaEstaba medio jodido sin conseguir empleo y afligido por vivir a costas de Mariazinha, que era costurera y defendía una lana escasa que
Ciencia Ficción¡Hasta luego, Marciano!, de Romain YarovPrimeramente estuvo mirando por entre las tablas de la empalizada; después, de un salto se aferró a los extremos agudos, se levantó a
InfantilLa sirenita, de Hans Christian AndersenEn el fondo del más azul de los océanos había un maravilloso palacio en el cual habitaba el Rey del Mar, un viejo