LatinoamericanosEl duende, de Elena GarroA las tres de la tarde el sol se detenía en la mitad del cielo. El silencio podía estallar en cualquier instante y
ClásicosLa historia de un hombre supersticioso, de Thomas Hardy—Hubo algo muy extraño acerca de la muerte de William, ¡muy extraño de veras! —suspiró con melancolía un hombre en la parte de
TerrorEl hombre de arena, de E. T. A. HoffmannNataniel a Lotario Sin duda estarán inquietos porque hace tanto tiempo que no les escribo. Mamá estará enfadada y Clara pensará que vivo
ContemporáneosLabios contra labios, de Vladimir NabokovLos violines seguían llorando, tocando, al parecer, un himno de amor y de pasión, pero Irina y el emocionado Dolinin se encaminaban a
LatinoamericanosEl caso de los viejitos voladores, de Adolfo Bioy CasaresUn diputado, que en estos años viajó con frecuencia al extranjero, pidió a la cámara que nombrara una comisión investigadora. El legislador había
ClásicosEl vendedor de pararrayos, de Herman MelvilleQue trueno extraordinario, pensé, parado junto a mi hogar, en medio de los montes Acroceraunianos, mientras los rayos dispersos retumbaban sobre mi cabeza
TerrorEl guardavía, de Charles Dickens—¡Eh, oiga! ¡Ahí abajo! Cuando oyó la voz que así lo llamaba se encontraba de pie en la puerta de su caseta, empuñando
ContemporáneosPrimer amor, de Samuel BeckettAsocio, para bien o para mal, mi matrimonio con la muerte de mi padre, en el tiempo. Que existan otras uniones en otros